5 jul. 2012

2000 yihadistas para atacar a españoles en Afganistán y en Territorio Español

Se llama Mawlawi Abdul Qudoose, tiene 28 años, y es el principal responsable de las acciones terroristas de los talibán en la provincia de Badghis, donde operan las tropas españolas. Ha sido entrevistado recientemente por una publicación yihadista y ha ofrecido un dato inquietante: un censo de sus filas con más de 2.000 combatientes rodeando la única posición segura de la provincia, Qala e Naw.

El Confidencial Digital ha tenido acceso a la última edición de la revista InFight (número 42), la publicación yihadista que recoge la actualidad de la lucha muyahidín en Afganistán. En ella se incluye una extensa entrevista con el jefe de los talibán en la zona de responsabilidad española (Badghis). Se autodenomina “jefe de operaciones de desarrollo de explosivos y martirio”.

El grueso del destacamento español en Afganistán se encuentra en Qala e Naw, la capital de Badghis, que Abdul Qudoose considera “la única zona segura de la provincia”, a pesar de que su población “no está apoyando” a las tropas internacionales y la estrategia de armar a las milicias locales “ha fallado”.

Revela, entre otros datos de interés, el estado actual de las filas de combatientes terroristas presentes en la provincia, además de su ubicación aproximada. “Los muyahidines están físicamente presentes en Bala Murghabm, Ghormach, Kamrak Aab, Sang-e-Atish –donde se han producido varias bajas españolas-, Maqur, Qadis, Jund y Darr e Boom”.

Según el censo que maneja, los talibanes disponen de más de 2.000 combatientes dispuestos al martirio en las cercanías de Qala e Naw, donde se encuentra la base española. 1.050 de ellos en Bala Murghab, 500 en Ghormach y 419 en Darra e Bum –de donde los españoles se retiraron en marzo de 2012.

Asegura, además, que “la mayoría de los habitantes son ya muyahidines. Los vecinos está hartos de la persecución de los invasores y ven esta sagrada Yihad armada como único camino de salvación”.

Ofensiva española “fallida”

El líder talibán de Badhgis hace referencia a la “fallida” ofensiva de las tropas internacionales en la provincia, cuando a través de una “gran operación aérea y terrestre se implantaron seis puestos de control y se llevaron allí a 200 soldados”.

Algunos de esos puestos, como el Sang Atesh, Muqur y Darra e Bum, fueron construidos y gestionados por las tropas españolas con resultados exitosos. Como contó ECD, obligaron a los talibán a desplazarse de noche.

Sin embargo, el refuerzo de efectivos talibán en la zona, “forzó la retirada”. “Cerca de 300 muyahidines participaron en su propia ofensiva en la que todos los puestos de control fueron arrancados de raíz. Algunas tropas enemigas fueron asesinadas, otros huyeron, mientras que otros fueron transportados por helicópteros. Esta zona está ahora completamente libre de la presencia enemiga”, asegura.

Lo cierto es que, actualmente, parte de esos puestos han sido abandonados por parte de Estados Unidos y sustituidos por tropas afganas. Algo que ha aumentado su exposición al peligro, tal y como contó ECD esta primavera.

Inicios de la ‘resistencia’ talibán

El actual líder talibán rememora en la entrevista cómo llegó hasta Badghis para iniciar el combate a las tropas internacionales. Se remonta hasta 2007, año hasta el que apenas había ‘resistencia’ en la provincia debido a los “duros combates de las tropas de Estados Unidos”, asegura.

Llegado a Badghis se le entregó el liderazgo del distrito de Darra e Bum, un enclave sensible donde actualmente se encuentran desplegadas tropas españolas en un puesto avanzado. El líder provincial por aquel entonces era su compañero Shaheed Mawlawi Dastageer. Llegaron a Badghis sin dinero y sin armas, pero dispuestos a formar un comando de combate. Al poco de llegar, consiguieron dos fusiles Kalashnikov rusos. Así comenzaron.

El jefe talibán recuerda sus primeros golpes contra algunos convoyes de ONGs que trabajaban en la reconstrucción de la provincia. Al principio, los ataques se hacían “siempre de noche” asegura en dicha entrevista. Aunque cuando el botín de armas y material iba aumentando, ataque tras ataque, comenzaron a operar también de día.

Poco a poco, los efectivos yihadistas de la provincia fueron incrementando en efectivos y existencias, extendiendo su lucha hasta Darra e Bum y Muqur.

El punto de inflexión llegó tras el ataque a un convoy militar –no especifica si se trata del Ejército Nacional Afgano-, en el que se incautaron decenas de armas ligeras, morteros, cañones sin retroceso de 82 mm, ametralladoras pesadas y pistolas semiautomáticas. “Armas que se siguen usando hoy en día” y que supusieron la “limpieza del 80 por ciento del suelo” de Badghis.

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