14 oct. 2012

CiU acaricia la mayoría absoluta mientras el PP recupera posiciones

El movimiento telúrico que afecta a Catalunya desde el pasado 11 de septiembre parece lejos del agotamiento. Más bien tiende a consolidarse e incluso a acentuar las perturbaciones electorales que propició. La última encuesta de Feedback para La Vanguardia, realizada entre los días 8 y 11 de octubre, viene a confirmar las novedades del anterior sondeo del 30 de septiembre, aunque con algunos matices. El principal de ellos es el avance de CiU, que ya en la última encuesta había experimentado un salto considerable con relación a la intención de voto que registraba antes del verano e incluso con respecto a los resultados de los comicios de noviembre del 2010.

Pues bien, si ahora se celebrasen las elecciones autonómicas la coalición nacionalista tendría en su mano la mayoría absoluta –fijada en 68 escaños en un Parlament de 135–, con una horquilla de 68 o 69 parlamentarios. La sostenida progresión de la coalición nacionalista se produce a partir de un doble frente nutricio: el voto más catalanista del PSC y el más posibilista del independentismo, en una apuesta clara por el voto útil. Y de ahí el hundimiento de Solidaritat, que podría quedarse sin ninguno de los cuatro escaños con que cuenta actualmente.

Ahora bien, junto al avance de CiU, que podría sumar hasta siete diputados más, el otro elemento significativo tiene que ver con la recuperación del PP que, aunque todavía débilmente, empieza a capitalizar el voto útil de signo españolista. En concreto, los populares recuperan hasta tres escaños con relación al anterior sondeo y se sitúan en un cómputo de diputados similar al que cuentan actualmente: 18. El avance del PP se produce básicamente a expensas del crecimiento potencial de Ciutadans y de la movilización de su propio espacio electoral, cuyas magnitudes en las elecciones generales dibujan un caladero de electores muy superior al que el partido de Rajoy logra movilizar en los comicios locales y autonómicos. Queda por ver, no obstante, lo que dará de sí la polarización identitaria para un partido, como el PP, que carga desde el Gobierno central con el pesado lastre de los recortes y de una crisis que no aparenta tener fin.

Los socialistas catalanes, en cambio, parecen definitivamente instalados en un desplome sostenido que en este sondeo apunta un nuevo récord negativo. La encuesta de finales de septiembre ya dejaba al PSC con siete escaños menos de los que obtuvo en noviembre del 2010 y un retroceso de casi tres puntos en porcentaje de voto. Y el presente sondeo consolida al alza esa caída, de modo que el socialismo catalán podría perder hasta ocho escaños y quedarse en 20. Es decir, prácticamente empatados con sus máximos rivales a escala estatal.

Los principales beneficiarios teóricos del hundimiento del centroizquierda deberían ser los ecosocialistas de Iniciativa, y así lo sugería el anterior sondeo. Sin embargo, la actual encuesta refleja un estancamiento de ICV, que como mucho lograría un escaño más que en el 2010. Su oposición frontal a los recortes, combinada con un alineamiento con el bloque soberanista, le brinda por ahora unos réditos muy modestos, de apenas un punto. Y esos réditos parecen diluirse a medida que el dilema central de los votantes se aleja de la gestión del Govern y se centra en el conflicto territorial con el Estado. Buena prueba de ello es que en el sondeo de Feedback de hace un año, ICV registraba una progresión de hasta cuatro escaños.

En cambio, Esquerra mantiene intacto el avance que reflejaba el anterior sondeo (tres diputados y más de dos puntos de crecimiento en intención de voto), aunque también muestra signos de estancamiento. El más claro reflejo de ello es que los sondeos realizados con anterioridad a la aceleración soberanista del 11 de septiembre atribuían a ERC hasta cinco escaños más (y así ocurría en junio pasado). La explicación de esa paradoja reside en la extraordinaria capacidad de CiU para atraer a los votantes independentistas más dispuestos a aceptar avances graduales y, por lo tanto, a darle una nueva oportunidad a la coalición que lidera Artur Mas. De ahí, por ejemplo, que más del 70% de los electores de Reagrupament se inclinen ahora por CiU.

La encuesta de Feedback contiene algunas novedades más que afectan a los partidos minoritarios. Por un lado, Ciutadans parece haber tocado techo en el actual contexto de polarización identitaria y se limitaría a repetir su resultado del 2010, aunque los registros de la encuesta apuntan una deserción significativa de antiguos votantes del partido de Albert Rivera, en beneficio del PP catalán. Por otro lado, y aunque por causas opuestas, los independentistas de Solidaritat parecen abocados a quedarse fuera de Parlament, víctimas de una fuga de votos que beneficiaría a partes iguales a CiU y a Esquerra.

Sin embargo, la verdadera novedad del sondeo en el ámbito de las formaciones minoritarias se produce en relación al partido de signo xenófobo Plataforma per Catalunya. El grupo que capitanea Josep Anglada cuenta con una intención de voto que le otorga posibilidades de acceder a la Cámara catalana, aunque ya en el 2010 obtuvo un respaldo similar y se quedó fuera por unos pocos miles de papeletas en Barcelona.

Los restantes indicadores de la encuesta no hacen más que reforzar las expectativas electorales que dibuja el sondeo. Así, en el capítulo de la valoración de los líderes políticos catalanes, al president Mas continúa muy por delante y es, junto a Oriol Junqueras, el único dirigente que suscita el aprobado de los ciudadanos. Ciertamente, el ecosocialista Joan Herrera experimenta una mejora que lo acerca al aprobado, pero el resto de líderes registran avances tan modestos que apenas suponen un cambio en su estatus. Ese sería el caso del socialista Pere Navarro, que mejora tres décimas, pero sigue hundido en el terreno del suspenso rotundo, con un 3,66.

Por último, un 40% de los consultados asegura que la imagen que tenía del president Mas ha mejorado en las últimas semanas, aunque el saldo positivo con respecto a quienes tienen ahora una opinión peor del líder de CiU se ha reducido en ocho puntos desde el anterior sondeo. Si en septiembre estos últimos suponían uno de cada cinco catalanes, ahora son uno de cada cuatro.



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