22 oct. 2012

España pierde 15.700 millones al año por los jóvenes que ni estudian ni trabajan


El fuerte deterioro del mercado laboral provocado por la crisis se ha cebado con los jóvenes y los llamados parados de larga duración. En el primer caso, además, la falta de oportunidades para acceder a un empleo y el abandono precipitado de la educación en los años del boom inmobiliario ha multiplicado el número de personas entre los 15 y los 29 años que ni estudian ni trabajan. 
Este colectivo, que en el caso de España se destaca frente al resto de la UE, presenta a su vez un coste muy alto para las economías de los países miembros, tal y como recoge un informe que ha publicado hoy la Comisión Europea, donde se abordan estas cifras. Según el análisis, la conocida como Generación nini supone un coste para España de 15.700 millones de euros al año, lo que equivale al 1,4% del PIB, por encima de la media europea, que se sitúa en el 1,2%.

No obstante, más allá de los números, el documento pone el énfasis en las consecuencias que el fenómeno de los jóvenes que no trabajan ni estudian tendrá en materia de aislamiento, marginalidad y, en consecuencia con ello, de desapego y desconfianza en la sociedad si no se le pone freno. Para ello, apuesta por fomentar la llamada formación dual (con la participación de las empresas) y "medidas de empleo centralizadas en el cliente, no en el proveedor" con itinerarios de aprendizaje personalizados.
El estudio realizado por Eurofund arranca retratando la actual situación del mercado laboral juvenil en la UE, donde los datos no son nada alentadores. La tasa de empleo europea de este colectivo está en el 33%, su nivel más bajo desde que la oficina estadística comunitaria (Eurostat) recoge estas cifras.
Por el lado contrario, la tasa de paro se sitúa, de media, en el 21,5% con 5,5 millones de jóvenes sin empleo a cierre de 2011, también cotas desconocidas durante este periodo. En España, este porcentaje se incrementa dramáticamente sobre el 50%. 
No obstante, un análisis correcto de este colectivo, destaca el texto, precisa de incluir a la población joven que está estudiando, lo que arroja que el número de menores de 29 años que ni estudian ni trabaja ha aumentado en los últimos cuatro años a 14 millones, otro máximo. En términos porcentuales, este dato equivale a un 15,4% del total mientras, en el caso español, es del 21,1% de los hombres y mujeres de entre 15 y 29 años, por debajo de las cifras publicadas la semana pasada por la OCDE, que hablan del 29%. El salto se explica porque ambos estudios recurren a diferentes fuentes para recabar sus datos.
Independientemente de la disparidad a la hora de contar a los nini, el estudio encargado por la Comisión Europea destaca porque permite evaluar el coste de este fenómeno a partir de lo que los servicios sociales públicos destinan al colectivo y las pérdidas que implica su salida del mercado laboral.
En el caso concreto de España llama la atención que el coste por cada uno de estos jóvenes para las arcas públicas ha descendido a lo largo de la crisis, aunque el recorte es mínimo. En total, sin embargo, el impacto aumenta de los 925 millones de 2008 a los 1.350 millones que las Administraciones Públicas destinaron a los jóvenes menores de 29 años que ni estudian ni trabajan en 2011.
En toda la UE, las pérdidas originadas por este fenómeno se situó durante el pasado año en 153.000 millones de euros, el 1,2% del PIB según una "estimación conservadora", afirma el documento. Del conjunto, el coste para los diferentes Estados fue de 10.870 millones. Por delante de España, Bulgaria y Grecia, donde el porcentaje de personas en esta situación también es mayor, el impacto fue superior al 3% del PIB, mientras en Irlanda o Lituana rebasó el 2,5%.
Donde la OCDE y Eurofund no muestran diferencias es en advertir de que, en el caso español, una gran parte de los jóvenes en esta situación trabajó con anterioridad, algo que no se da en los otros países del sur de Europa y que es más propio de los Estados escandinavos. En ellos, sin embargo, el porcentaje de los menores de 29 años que ni trabajan ni estudian está muy por debajo del español, ya que no superan el 10%. También coinciden en señalar que los que tienen un nivel de estudios bajo tienen más probabilidades de convertirse en nini.


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