2 nov. 2012

La historia de Falciani o el denunciante preso por denunciar evasores fiscales


Ayer la justicia griega inició el proceso contra el periodista Costas Vaxevanis. Casi de inmediato decidió absolverlo. Su presunto delito había sido el de publicar en la revista Hot Doc una lista con los nombres de más de 2.059 personasque habrían abierto cuentas personales en la sede del banco HSBC en Suiza, al abrigo de las miradas del fisco griego.
La polémica estalló en Grecia porque era Vaxevanis, y no los sospechosos de la lista,quien terminaba frente al tribunal . Por si eso no bastara en un país con serios problemas financieros, los nombres de los posibles defraudadores eran conocidos por las autoridades desde 2010. Ese fue el año en que la actual directora del FMI y entonces ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde, pasó la lista al gobierno griego.
Vaxevanis no es el primero al que persigue la justicia por difundir nombres de personas con cuentas en el HSBC. Hervé Falciani, el ingeniero en sistemas francoitaliano que hace 4 años “obtuvo” esos datos en la sede ginebrina del banco, espera hoy en una cárcel de Madrid a que la Audiencia Nacional de España se expida sobre su posible extradición a Suiza. Su historia merece un capítulo aparte.
Contratado en el año 2000 por la delegación del banco en Mónaco, en 2006 Falciani fue trasladado a las oficinas de Ginebra para mejorar las bases de datos y los sistemas de seguridad. Desde ese año y hasta 2008, copió en su computadora personal datos de los clientes. Según el diario El País , juntó información de 130 mil cuentas.
La leyenda que circula sobre él asegura que en 2008 viajó al Líbano y se reunió con cinco bancos a los que trató de vender esa información. Falciani lo desmiente, pero no aclara para qué fue a Oriente Medio. Lo que sí se sabe es que a su regreso a Suiza, su empleador HSBC lo esperaba con un interrogatorio por sus actividades en Líbano. Falciani respondió y prometió volver al día siguiente. Esa noche huyó a Francia.
Alertada por Suiza, la policía francesa lo arrestó y se hizo con su computadora. A Falciani lo liberaron en seguida pero con los datos se quedaron un poco más. Lo suficiente como para copiarlos antes de devolverlos a Suiza. Francia se reservó además el derecho de perseguir a sus propios evasores y de compartir la información con el fisco de España, de Italia y, por lo que ahora se sabe, también de Grecia.
Carlos Ocaña, secretario de Hacienda del momento, dijo en 2010 que gracias a su lista el Tesoro español había vivido “la mayor regularización de su historia”: 6.000 millones de euros que habían sido evadidos. Sólo la familia Botín, al mando del Banco Santander, entregó inmediatamente y para evitar cuestionamientos 200 millones de euros.
Eran los impuestos que no habían pagado entre 2005 y 2009 (el plazo máximo por el que el fisco podía exigirles) por un dinero no declarado que el padre del actual presidente, también llamado Emilio, había llevado a Suiza en 1939.
Nada de eso fue obstáculo para que en septiembre y por séptima vez consecutiva, el actual presidente del banco, Emilio Botín, fuera elegido como el empresario más influyente de España. Tampoco impidió que en julio la policía española detuviera a Falciani en Barcelona, siguiendo el pedido de detención internacional iniciado por Suiza. Y eso que según la ley de prevención del blanqueo de capitales de España, lo que hizo Falciani está bien: es obligación denunciar cualquier indicio de evasión.
Según el diario El Confidencial , ahora es Estados Unidos el que quiere a Falciani. Allí conocen bien al banco HSBC, después de la investigación del Senado que este año lo encontró culpable por ayudar a narcotraficantes con su dinero negro. El gobierno de Obama le habría ofrecido protección a cambio de ayuda en los datos de 3 mil posibles evasores.
El Confidencial dice que Falciani no quiere salir de otra forma de la cárcel. Allí está encerrado, sí, pero también protegido.

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