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21 oct 2012

7 refranes sobre el dolor

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En el Día Mundial contra el Dolor, reunimos algunos dichos del refranero popular que aluden a ciertos dolores y a cómo aliviarlos.
"Al dolor de cabeza, el comer le endereza."

"A más doctores, más dolores."

"Más vale pan con amor que gallina con dolor."

"Calores, dolores y amores, matan a los hombres."

"Si te duele la barriga úntale con aceite de oliva, y si no se te quita el mal, reluciente se te pondrá."

"El dolor de cabeza, hace olvidar el de la oreja."

"¿Adónde va la lengua? Adonde duelen las muelas."


Fuente: MuyInteresante.es

Diez cosas que deberías saber sobre el dolor

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La función biológica del dolor consiste en indicar que una alteración nociva que nos puede dañar tiene lugar en el organismo. Sin embargo, a veces también sentimos dolor en ausencia de estímulos nocivos. En el Día Mundial del Dolor, te contamos algunos de los descubrimientos más recientes sobre el dolor y su percepción.
Mueca de dolor. Existen dos grupos de músculos claves para la expresión del dolor en el rostro: alrededor del músculo orbicularis oculi
, que nos hace entrecerrar los ojos, y el músculo depresor anguli oris, que provoca que la boca se contraiga.
Envejece. El dolor constante también es capaz de acelerar los signos de envejecimiento. Las personas jóvenes pueden parecer hasta dos o tres décadas más viejas (arrugas, canas, falta de movilidad…) si han experimentado dolor durante mucho tiempo, según se desprendía de un estudio con más de 18.000 participantes publicado en la revista Journal of the American Geriatric Society
.
Menos memoria. El dolor crónico afecta negativamente a la memoria y a la capacidad de concentración, según confirmaba recientemente un estudio de la Universidad de Alberta (EE UU).

Endorfinas. Los soldados heridos, ante el estrés de una batalla, liberan encefalinas, un tipo de endorfinas que actúan como analgésicos hasta que finaliza el combate.

Chocolate caliente. Según estudio de la Universidad de Chicago (EE UU) publicado en la revista Journal of Neuroscience
, cincuenta gramos de chocolate negro o una taza de chocolate caliente pueden hacer que un dolor desaparezca.
Tic doloroso. Existe una afección llamada neuralgia del trigémino o tic doloroso que afecta al quinto nervio craneal, uno de los más largos de la cabeza. Causa ardor extremo, esporádico y súbito o dolor facial de tipo de shock que dura desde unos segundos hasta 2 minutos por episodio.

Canciones. Escuchar música reduce el dolor, especialmente en individuos que sufren ansiedad.

Obesidad dolorosa. Existe una relación directa entre la obesidad y el dolor, tal y como revelaba un estudio publicado a principios de año en la revista Obesity
. Concretamente, las personas con sobrepeso acusan un 20% más de episodios de dolor, que crece hasta un 68% en sujetos con obesidad tipo I y hasta un 136% en individuos con obesidad tipo II.
De "bajón". Usando técnicas de neuroimagen, investigadores de la Universidad de Oxford han demostrado que las personas deprimidas perciben el dolor con más intensidad que las personas sanas debido a que su cerebro procesa las sensaciones dolorosas con una mayor carga emocional.

Fumar duele. Los fumadores sufren más dolor crónico de espalda que los no fumadores, y las mujeres padecen con más frecuencia dolor de cuello que los hombres, según revelan diferentes estudios.


Fuente: MuyInteresante.es

¿Sentimos todos el dolor con la misma intensidad?

¿Sentimos todos el dolor con la misma intensidad?
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En absoluto. Hace algunos años, el neurocientífico Bob Coghill y sus colegas de la Universidad Wake Forest de Carolina del Norte (EE UU) analizaron el cerebro de varios sujetos con ayuda de imágenes obtenidas mediante resonancia magnética nuclear mientras les sometían a un mismo estímulo doloroso, y comprobaron que cada persona tiene una sensibilidad diferente al dolor, y que no siempre está directamente relacionada con el daño recibido. El tálamo, la región que recibe el mensaje doloroso de los nervios, se activa en todos nosotros de manera similar. Pero una vez que la señal alcanza el cerebro “cada persona valora la información basándose en su experiencia previa, sus emociones y sus expectativas” explica Coghill.
Por otra parte, la anticipación del dolor hace que su intensidad aumente. Arne May, de la Universidad de Hamburgo, lo comprobó aplicando calor en el brazo de varios voluntarios durante seis días consecutivos. A la mitad de los sujetos les avisó de que el dolor se haría cada vez más intenso, y manifestaron experimentar la misma molestia cada día. El resto de los participantes, que no recibieron esta información pero se sometieron al mismo aumento del estímulo, curiosamente fueron sintiendo menos dolor a medida que transcurrían los días. A esto se suma que las palabras que usamos también pueden influir en la percepción del dolor. Por ejemplo, si describimos que el pinchazo de una vacuna va a ser “casi imperceptible” nuestro cerebro siente mucho menos dolor que si antes de aplicarla lo describimos como “horrible” o “desolador”, tal y como demostraba un reciente estudio alemán publicado en la revista Pain
.

Fuente: MuyInteresante.es