El Ejército libanés advirtió hoy de que "el destino de la nación está en juego" y que la seguridad es una "línea roja", tras los disturbios desencadenados por la muerte del jefe de la Inteligencia de la Policía, general Wisan al Hasan, en un atentado el viernes en Beirut.
"Instamos a los dirigentes de todas las fuerzas políticas a expresar con cuidado sus opiniones, porque el destino de la nación está en juego y deben comprometerse a impedir que se perturbe la situación y mantener la paz", dijo el mando de las Fuerzas Armadas, la única institución en Líbano con capacidad para apaciguar una crisis de esta naturaleza.
Y es que en durante el domingo hasta bien entrada la madrugada del lunes, la violencia terminó por prender en la capital libanesa, cuando cientos de manifestantes se enfrentaron a las fuerzas de seguridad tras el funeral multitudinario por el jefe del espionaje policial y bestia negra de Damasco, asesinado el viernes, Wissam al Hassan. Grupos de jóvenes enfurecidos trataron de asaltar la oficina del primer ministro Nayib Mikati. Los manifestantes pidieron el fin de la coalición de Gobierno, en la que participa Hezbolá y a la que acusan de complicidad con el régimen sirio. Los ánimos encendidos de la marcha en contra de la injerencia de Damasco hicieron que la sombra de las divisiones sectarias de la guerra civil (1975-90) volviera a planear sobre la capital libanesa.
