PANAMÁ -- Las múltiples actividades del crimen organizado en Centroamérica, una de las regiones más violentas del mundo, ha incrementado la contratación de la seguridad privada, sobre todo en el llamado triángulo norte, donde la fuerza pública se ha visto desbordada.
Según cifras recientes de la Federación Panamericana de Seguridad Privada, en Centroamérica hay más de 200,000 personas dedicadas a este negocio, la mayoría en condiciones de informalidad.
En el triángulo norte (Guatemala, Honduras y El Salvador), la concentración de este tipo de servicios es mayor debido a la incidencia del crimen organizado y de las “maras” o pandillas.
“El triángulo norte es una zona que tiene grandes problemas de seguridad y obviamente tiene el mayor número de agentes privados”, dijo Omar Garrido, representante para Centroamérica de Asis, una organización internacional dedicada a la seguridad de las empresas privadas.