30 oct. 2012

Se buscan traductores para el Twitter en gallego

La tela de araña electrónica ha ido creando un cosmos en el que cohabitan personas e ideas. Carlos García aprovechó el fenómeno para crear su alter ego y defender el gallego. Las dos cuentas pululan en Twitter de la mano. Hace un año García comenzó a aficionarse a las historias de apenas tres líneas. Las escribía en gallego, pero recibía las instrucciones en otras lenguas. Se adentró en el engranaje de la red social y cotejó que no había forma de que en lugar de una contraseña le reclamasen un “contrasinal”. Fue entonces cuando armó un nuevo usuario y lo llamó “Twiter en Galego”. Su demanda precisa caló entre los píos constantes de la red y hoy lo siguen más de 16.000 usuarios. Se encaró con la firma y solicitó para Galicia lo que ya existe en Euskadi y Cataluña: un Twitter en el idioma propio del país. La constancia de Carlos García y sus incesantes llamadas de atención a la compañía lograron que al final Twitter le diese el visto bueno.

El 18 de septiembre la compañía comunicó a todos los que habían pedido una traducción al gallego, que al fin la tendrían. A cambio, los usuarios, sin aspirar a una remuneración, deben elaborar un glosario en la lengua. Carlos García retoma la insistencia para que pronto se pueda leer Twitter en gallego y aprovecha la expansión de la red para cautivar voluntarios. No se exige una cátedra en lexicología, ni siquiera ser filólogo. El sistema se rige por votaciones. Se traduce la palabra y los usuarios la avalan a golpe de clic. “No hay un supervisor serio”, expone Carlos García. Él mismo es estudiante de Ciencias Políticas. Su gesta le insta de nuevo a calibrar esfuerzos con paciencia. Las frases hechas o los neologismos derivados del vocabulario informático son los molinos más grandes con los que batallar en su diccionario particular.

El ajetreo en Twitter fue motivado por el impulso de promover “la cultura gallega”. Y cuando la letanía comenzó a tomar forma en la aldea global conquistó desde a Rober Bodegas hasta a al periodista Ignacio Escolar o el diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares. Junto a su reclamación fueron surgiendo otras como la de Ian Vázquez. Desde la secretaría general de Política Lingüística tendieron su brazo a la plataforma Twitter en Galego Xa! Hubo una recogida de firmas exitosa y un vuelco en los medios de comunicación con esta idea que, por ser más conocida no era más nueva. Al margen de la gran red de microblogging, existen pequeños ecosistemas ideados desde Galicia. Atienden al nombre de Cabozo o Latri.ca y cuentan con el apoyo moral de instituciones y sociedad. Sus mecanismos no distan mucho de los de Twitter, pero en su esqueleto mantienen las características de la cultura de Galicia.


Fuente: elpais.com

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