6 oct. 2012

Sheldon Adelson está siendo investigado por soborno a politicos y blanqueo de capitales, adivina que recibio @marianorajoy




El proyecto Eurovegas ya está aquí. Pero antes de poner la primera piedra, el magnate Sheldon Adelson quiere que el terreno legal esté allanado. Para que seamos «los elegidos», Adelson exige que su rodillo pase por encima de la ley del suelo, la regulación antihumos o el impuesto sobre el juego entre otros.

Nuestras autoridades ya le han dado «la bienvenida». El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, no descartó este lunes que se puedan llevar a cabo modificaciones legales para facilitar que el proyecto Eurovegas se asiente en España. El titular de Industria afirmó, en declaraciones a Los Desayunos de TVE, que tanto este proyecto como cualquier anuncio de «refuerzo, consolidación, mejora y aumento en las inversiones» es siempre «una buena noticia».

La presidenta de la Comunidad de Madrid desveló que veía «lógico» que la ley antihumos se invalide bajo el techo de Adelson o que se cambie «el impuesto del juego» si hace falta.

Pero para saber cual es el verdadero poder de la apisonadora legal del magnate, lo mejor es echar un ojo a los otros Eurovegas.

Macao, un oasis legal

A solo 70 kilómetros de Hong Kong se encuentra la pequeña región administrativa de Macao. Con apenas 550.000 habitantes esta antigua colonia portuguesa constituye el único rincón de toda China donde el juego es legal. El Gobierno chino tomó la decisión de permitir las apuestas en este territorio en el año 2002. Solo 2 años después, Adelson abrió su primer casino en Macao.

Según revela «The New York Times» en un editorial, en 2001, cuando China estaba pujando por su candidatura a los Juegos Olímpicos de 2008 y Estados Unidos estaba apunto de sacar adelante una ley que podía vetarles por «violar de forma record y abominable los derechos humanos», Adelson tomó cartas en el asunto. Para ganarse el favor de China, el magnate contactó con Tom De Lay, conocido como «el martillo» por su capacidad de forzar el curso de las negociaciones y su hábito de tomar venganza de sus opositores políticos si la cosa no salía como el tenía pensado. De Lay cumplió: el proyecto de ley nunca vio la luz. Y misteriosamente «al día siguiente, el viceprimer ministro chino prometió a Adelson una fila interminable de jugadores a las puertas de su futuro casino de Macao».

Lo que pasa en China, no se queda en China

Las autoridades estadounidenses están investigando si Las Vegas Sands ha violado las leyes estadounidenses contra el blanqueo de capitales en sus operaciones en Macao. Según «The Wall Street Journal», el Departamento de Justicia y los funcionarios del Tesoro dicen que en los últimos años «ha aumentado el riesgo de que los casinos de Adelson en China se utilicen para el lavado de dinero y la financiación del terrorismo». En Estados Unidos, el delito de blanqueo se comete por el simple conocimiento de que se está aceptando dinero cuyo origen no es legal. En concreto, la oficina del fiscal de EE.UU. en Los Ángeles está examinando si China está permitiendo a Adelson el dinero de un empresario mexicano acusado de tráfico de drogas y un ex ejecutivo de California declarado culpable de aceptar sobornos.

El triángulo del sobornos se completa al descubrirse que las autoridades de Nevada también van tras Adelson por ofrecer suculentas recompensas a las autoridades chinas.

«The New York Times» dirige su mirada hacia un hombre en concreto, Yang Saixig. Alguien con buenas relaciones en el aparato de seguridad de China y el Ejercito de Liberación. A través de él, el magnate habría establecido contactos provechosos con fuentes del poder en Macao. En concreto, una auditoría mostró como se habían ingresado 50 millones de dólares por el edificio del «Centro Adelson de Pekín», un lugar que servirá para promocionar negocios estadounidenses en China; se dio una licencia para operar con un ferry entre Macao y Hong Kong o se patrocinó a un equipo de baloncesto chino.

El magnate abrió allí sus casinos en 2004 y en 2007. Ahora la joya de la corona asiática genera junto con el complejo de Singapur, la mayor parte de los beneficios de toda la compañía

Buscando el favor del partido republicano

Quizás para diluir el efecto de los procedimientos que el Gobierno americano está abriendo contra él, o tal vez por el miedo a que Obama lleve adelante la ley con la que pretende gravar el beneficio que las empresas americanas generan en el extranjero, Adelson ha dado su último golpe de efecto. Aproximadamente 35 millones de dólares de su fortuna ha sido invertida en las campañas de los republicanos Newt Gingritch y Mitt Romney.

La pequeña Singapur sin ley de extranjería

Bajo la cascada del enorme complejo Marina Bay Sands, se encuentra el modelo de lo que Adelson tiene pensado para Madrid, según él mismo ha declarado. Y pese a que Singapur es un paraíso fiscal, sus ciudadanos también quisieron pararle los pies al magnate en su poco respeto por las leyes. Como explica la BBC, el país asiático necesitó un contingente de 245.000 trabajadores de la construcción para levantar las tres torres que forman el edificio. La mayoría procedentes de China, Bangladesh o Malasia. Para la diminuta Singapur, con unos cinco millones de habitantes, abarcar ese volumen de migración obligó al gobierno a controlar la concesión de visados y cambiar la política migratoria. Poco después la encuesta del Catastro Nacional de Singapur, mostraba que «más de seis de cada 10 ciudadanos de Singapur creía que la política de inmigración del Gobierno estaba debilitando la unidad nacional».

Trabajadores sin representantes

Según la lista Forbes, las Vegas Sands cuenta con 40.000 empleados, cifra que resulta paradójica al comprobar que Adelson promete crear 200.000 puestos de trabajo directos y 300.000 indirectos en España. Empleados que tal vez carezcan de representación sindical. El Venetian, en Las Vegas, fue el primero de los complejos de Adelson donde los representantes sindicales fueron considerados personas «non gratas». Tradición que el magnate ha conservado para el resto de sus centros.

A pesar de todo lo relatado, el portavoz de Las Vegas Sands Corp, Ron Reese, afirmó recientemente que su compañía «ha actuado correctamente y jamás ha cometido ningún delito».


Mara®

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