8 nov. 2012

Los europeos no se fían de su Parlamento

¿Se encuentran los europeos en vías de perder la confianza en la única institución europea que se elige democráticamente? Así lo defiende International Herald Tribune, que cita el último Parlametro europeo, el sondeo sobre cuánto se sabe y qué imagen se tiene del Parlamento Europeo, puesto que este último año ha experimentado “una caída neta” con respecto a 2008, “cuando la crisis económica europea eclosionó”: el 26% de las personas encuestadas sobre Europa “tiene una imagen ‘negativa’ del Parlamento, un aumento de 9 puntos”, señala el diario norteamericano con sede en París.

Y eso no acontece sin que surjan problemas, porque numerosos líderes europeos están convencidos de que la salida de la crisis que atraviesa la UE, “la más grave en 60 años de historia” según recoge el “Herald”, pasa por reforzar las instituciones europeas, empezando por el Parlamento: “el estado actual del Parlamento, incluidos los escándalos de corrupción y la impresión de que la actividad de los grupos de presión tiene un peso excesivo, siembra dudas respecto a esta perspectiva”. A todo ello se suma la baja tasa de participación en las elecciones europeas, que en menos de un cuarto de siglo ha pasado del “60 al 40% de quienes tienen derecho [a votar]”.

“Durante este tiempo”, confiesa al diario Frederik Erixon, del laboratorio de ideas European Centre for International Political Economy, “los miembros de los grupos de presión han suplido el vacío que dejaba el vínculo siempre más tenso entre los ciudadanos y los parlamentarios”. Eso se añade, según el diario, a que

Periódicamente se ponen de manifiesto sus generosas dietas y la influencia que ejercen sobre las normativas. A menudo, parece que los partidos del Parlamento realizan fastuosos eventos. Los grupos de presión organizan conferencias en salas de reuniones y comidas en los salones a los que les invitan sus amigos. Incluso organizan exposiciones, que en ocasiones incluso violan las propias reglas de conducta del Parlamento.

El hecho de que numerosos eurodiputados se hayan visto envueltos en escándalos recientemente ha provocado que se “cree el primer comité de ética” en el seno del Parlamento, así como la adopción

por primera vez de la prohibición de que los eurodiputados reciban dinero a cambio de enmiendas a la legislación. A pesar de estos cambios, los diputados pueden ejercer otra actividad cuyo salario no está limitado y pueden aceptar vuelos y estancias en hoteles sin tener que declararlos. […] Las normas prohíben que los cargos electos se incorporen a o creen sociedades que sean grupos de presión que puedan servirse del acceso vitalicio al Parlamento una vez que ya no desempeñen su función. Sin embargo, el Parlamento no ha pedido a ningún ex eurodiputado que entregue su acreditación. Los miembros de grupos de presión registrados disponen de más de 2.900 acreditaciones. Otros 12.000 pueden acceder al Parlamento en cualquier momento si son invitados por los diputados. […] Los miembros de grupos de presión tienen un acceso directo a los representantes electos a través de organizaciones como Kangaroo Group, que promociona el libre comercio […] y que ocupaba gratuitamente las oficinas que el Parlamento había puesto a su disposición hasta el año pasado [que por las obras de renovación necesitó recuperar esos espacios].

“Las normas de conducta existen, pero habitualmente se pasan por alto”, concluye el diario.


Fuente: PressEurop

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