2 dic. 2012

Israel confisca los impuestos que debe entregar a los palestinos


Israel quiere dejar claro que su derrota diplomática en la ONU va a pasar factura. Naciones Unidas aceptó a Palestina como Estado observador y, como represalia y después de varias semanas de amenazas, el Gobierno israelí ha confiscado la asignación mensual que transfiere a los palestinos en concepto de impuestos recaudados.
Son algo más de 92 millones de euros, lo que supone más de la mitad del exiguo presupuesto con que cuenta la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y el Gobierno del primer ministro Salam Fayad, que en el último año atraviesa una severa crisis de liquidez.
No es el único castigo que Israel impone tras el reconocimiento por la ONU de Palestina. El viernes aprobó la construcción de 3.000 viviendas nuevas en colonias judías de Cisjordania y Jerusalén Este en una área conocida como E1 que bloquea la continuidad territorial del futuro estado de Palestina, medida que ha sido censurada por los palestinos y hasta, y especialmente, por el Gobierno de EEUU.
El dinero que ha confiscado Israel supone más de la mitad del presupuesto del Ejecutivo palestino
La de hoy se trata de una medida unilateral en línea con las amenazas que habían vertido funcionarios israelíes si seguía adelante la campaña palestina en busca de reconocimiento internacional en la ONU, que Israel considera que vulnera losAcuerdos de Oslo.
La Hacienda israelí recauda todos los meses las tasas y aranceles aduaneros de los productos que entran al territorio palestino bajo su control, así como de operarios palestinos que trabajan en Israel. Tel Aviv ha resuelto que la recaudación de noviembre, que debe ser transferida al Ejecutivo palestino alrededor del día 5, sea empleada para pagar la deuda de unos 700 millones de shékels (184 millones de dólares o 141 millones de euros) que la ANP ha acumulado en los últimos años con la compañía eléctrica de Israel.
Fuentes diplomáticas israelíes han explicado que el Ministerio de Finanzas, Yuval Steinitz, no cobraba la cuenta de la luz en un "gesto de buena voluntad" hacia la ANP, pero que después de la votación en la ONU, no existe razón para no hacerlo. Israel ha congelado en el pasado las transferencias de los fondos palestinos en respuesta a disensiones políticas, lo que le ha valido duras críticas por parte de la comunidad internacional.
Abás es recibido en Ramala en medio de un ambiente de fiesta nacional  
Esta nueva venganza israelí no ha evitado que miles de palestinos hayan salido a la calle en Ramala para recibir al presidente palestino, Mahmud Abás, tras el triunfo el jueves en Nueva York, en la sede de la ONU.
El líder palestino fue recibido en medio de un ambiente de fiesta nacional y con cientos de banderas y en una plaza inundada por militantes de todas las facciones y engalanada con carteles con su imagen junto a la del fallecido presidente Yaser Arafat y una gigantesca fotografía de Jerusalén.
Abás, que desde hacía tiempo se veía eclipsado por los logros frente a Israel del movimiento islamista Hamás, abogó en su discurso por la unidad nacional, que describió como el "siguiente paso" de sus gestiones hacia la independencia. También recordó el apoyo mayoritario de la comunidad internacional a la causa palestina y las "presiones" que precedieron a la votación en la ONU para que cambiara el texto de la resolución, a las que dijo haber hecho "caso omiso porque era el deseo del pueblo palestino".
Netanyahu: "Hoy estamos construyendo y seguiremos construyendo 
Anteriormente, el gabinete del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, rechazó oficialmente el contenido, las consecuencias y las interpretaciones que se desprendan del texto de la resolución 67/191 de la Asamblea General, aprobada el jueves. En su primera reunión desde la votación en la ONU, los ministros israelíes defendieron de forma unánime "el derecho natural, histórico y legal del pueblo judío a su tierra y a su capital eterna, Jerusalén".
"La respuesta al ataque al sionismo y al Estado de Israel debe ser reforzar y acentuar la implementación del plan de asentamientos en todas las zonas en las que el Gobierno decida", manifestó Netanyahu parafraseando al entonces primer ministro israelí Isaac Rabin. "Hoy estamos construyendo y seguiremos construyendo en Jerusalén y en todas las zonas que están en el mapa de los intereses estratégicos del Estado de Israel", amenazó.

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