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28 dic 2012

Legion Extranjera Francesa EEUU e Israel se preparan para invadir Siria



El mando de la Legión Extranjera francesa ha enviado reiteradamente grupos de reconocimiento desde Jordania a SiriSegún el portal electrónico alemán 'Focus Online', el mando de la Legión Extranjera francesa ha enviado reiteradamente en los últimos meses grupos de reconocimiento desde Jordania a Siria. 

Para enmascarar su actividad, los integrantes de la Legión, presuntamente, están a cargo de la protección del centro médico para los refugiados ubicado en la ciudad jordana de Al Mafraq, en el noreste de ese país árabe.

Al mismo tiempo las fuerzas especiales Delta Force y Rangers están en alerta para participar en la operación en Siria, según el citado portal.

Además, las tropas de Sayeret Matkal, la unidad especial de las Fuerzas de Defensa, ya están infiltradas en territorio sirio.

Israel y Occidente temen que varios grupos extremistas que forman parte de la insurgencia contra el Gobierno sirio puedan apoderarse de los arsenales químicos al derrocar el régimen. Tampoco descartan que las fuerzas gubernamentales puedan utilizar este tipo de armas contra la insurgencia a la que apoya Occidente.

27 nov 2012

El hombre con más deudas en el mundo


Jérôme Kerviel dejó al borde de la quiebra el banco más antiguo de Europa, elSociété Générale. Para pagar su deuda de us$6.300M, tendría que trabajar 45.000 años
Crédito foto: AP


Durante años, realizó transacciones en la bolsa por más de 50.000 millones de dólares, utilizando documentos falsos y sin que nadie se diera cuenta. Pero un día su suerte le falló y perdió 4.500 millones. Su abultada cuenta en rojo creció otros 2.000 millones más como consecuencia de la crisis hipotecaria.

Kerviel dejó de ser un corredor de bolsas más para convertirse en el hombre más odiado de Francia y el más endeudado del mundo en 2008, cuando estalló la crisis. La Justicia francesa lo condenó a cinco años de cárcel y a devolver 5.000 millones de dólares.

La cifra es apenas inferior al Producto Interior Bruto de un país como Nicaragua (7.297 millones de dólares en 2011) y para pagarlo debería trabajar 45.000 años sobre la base de su anterior sueldo (50.000 dólares mensuales) o 370.000 años si ganara el salario mínimo de Francia.

Solo pretendía ser un buen empleado. Yo no era más que una pieza del engranaje y de repente me veo convertido en el principal culpable de la crisis financiera. No he ganado millones y no tengo un Porsche”, declaró en una entrevista al diario Le Parisien.

Kerviel, de 35 años, está pagando cargos por abuso de confianza, falsificación y uso de datos falsos en el sistema informático del banco. Pero él insiste en que es inocente.

Algunos franceses se solidarizaron con el corredor de bolsa y creyeron su teoría de que simplemente fue un peón más en el ajedrez del capitalismo salvaje. Incluso, en las redes sociales le dicen “el James Bond de SocGen”, donde trabajó 8 años, y sus seguidoreshan liderado campañas en Facebook para que “cada francés le done 75 euros”.

Ya es tan popular que se han escrito cinco libros sobre su vida, uno de ellos es su autobiografía, titulada El engranaje, memorias de un trader. Además, es el personaje principal de un cómic que lo pinta como un superhéroe que intenta derrumbar el sistema financiero, y se piensa rodar una película sobre su caso, donde se espera que al recuperar su libertad, él se interprete a sí mismo.

Nathan Williams, uno de los franceses que lidera el club de fans de Jérôme y que propuso la curiosa campaña para que le dieran a él el Nóbel de Economía, le dijo a Semana.com: “Es absurdo que mientras pululan los ladrones de cuello blanco se culpe a una sola persona. Él era parte de un sistema que deja que los corredores jueguen monopolio con el dinero de los demásLos bancos también deberían pagar y por eso lo apoyamos”. 

12 nov 2012

Francia | En Córcega se asesina en silencio (Le Monde, Paris)

Ni una vela, ni una flor que recuerde sus últimos instantes. En los lugares donde cayeron no se encuentra ninguno de esos altares que en Córcega se ven por todos los arcenes de las carreteras, como centinelas de plástico que honran durante años la memoria de los automovilistas fallecidos al volante. Tampoco se ven placas como las dedicadas a los miembros de la resistencia en el Cours Napoléon, la calle principal de Ajaccio. Ningún rastro de esos ad memoriam erigidos en recuerdo de los militantes del FLNC, cuyos epitafios grabados en mármol aseguran que aunque se mataran entre sí, murieron "per a nazione". Desde hace seis años y desde el asesinato de un miembro de la Asamblea de Córcega, Robert Feliciaggi, nuevos fantasmas rondan Ajaccio a un ritmo que se acelera. Y confieren a la capital administrativa de Córcega un aire de campo santo.

Las calles de la ciudad imperial están marcadas con una nueva serie negra: las víctimas, o los miembros de un puñado de facciones rivales que imperan en la ciudad, emancipadas de la tutela de los ancianos y de los padrinos. Una nueva geografía fúnebre que se añade a dos hecatombes más antiguas. La de 1995, cuando, durante la "guerra civil" entre nacionalistas, a la muerte de una persona de un bando se respondía en menos de veinticuatro horas con un asesinato en el otro. Y la otra, más sangrienta aún, que conmocionó a la ciudad cuarenta años antes: la "guerra del Combinatie", un barco que transportaba cigarros y que encalló en el golfo de Ajaccio. La pelea por hacerse con su cargamento estructuró durante decenios los entornos corso y marsellés.

La espiral de asesinatos que no se deben ni a casualidades ni a ideales comienza en el aparcamiento del aeropuerto de Ajaccio. En 2006, Robert Feliciaggi fue asesinado con dos balas en la nuca ante el maletero de su BMW, donde se disponía a colocar su equipaje. Era un hombre de negocios grueso y jovial, siempre vestido de chaqueta y fumador, ni un golfo ni un nacionalista, ni tampoco un padrino como algunos de sus amigos. Ahí, ante el cartel de Avis donde se amontonan los viajeros para alquilar un coche, es donde podría iniciarse este extraño periplo, este juego de la oca mortuoria que se detiene, de momento, en una estación de servicio de la carretera de la Route des Sanguinaires, donde el abogado Antoine Sollacaro fue asesinado el 16 de octubre.

Desde el aparcamiento del aeropuerto donde murió "Robert", como le llamaba todo Ajaccio, yendo hacia la ciudad antigua, la autovía gira a la derecha, en dirección a Mezzavia, la zona comercial: en unas decenas de metros, no menos de cuatro muertos. Delante del colegio, Jules Massa, el guardaespaldas del jefe clandestino François Santoni. Enfrente, entre una furgoneta de pizzas cuyo vendedor fue eliminado tras el mostrador y la antigua cámara de agricultura, delante de la cual su presidente, Lucien Tirroloni, pereció en 1990 bajo 25 balas de 9 mm, un día de Navidad, una placa, la del "doctor Lafay". El veterinario había fundado una asociación para las víctimas del terrorismo. Herido por tres balas de revólver en 1982 por el FLNC, le invitaron cinco años más tarde a debatir sobre "la violencia" en un estudio de France 3 Corse. Al salir, fue abatido como un conejo sobre la acera. En las imágenes de archivo, se ve al "doctor Simeoni", uno de los héroes autonomistas de Aléria y su adversario en el debate de televisión, haciéndole el boca a boca al desafortunado.

"La violencia invade el paisaje, da forma a las mentalidades, organiza la sociedad, alimenta las conversaciones, nutre las columnas de los diarios, siembra el decorado de ruinas, contamina las calles", escribía el ensayista corso Nicolas Giudici antes de ser asesinado en 2001. Bajando por el Cours Napoléon se encuentra la demasiado célebre calle del Général-Fiorella. Una de las pocas placas mortuorias de la ciudad se encuentra al lado de la panadería Kallisté-Bouffe, donde los gendarmes del cuartel cercano acuden a comprar bocadillos. Allí, el 6 de febrero de 1998, el prefecto Claude Erignac fue "vilmente asesinado" mientras se dirigía al Teatro Kallisté. En el escaparate de esta sala de espectáculos en desuso, no ha cambiado nada: Los hermanos corsos, de Alexandre Dumas, que se desarrolla en el pueblo de Sollacaro, están en cartel desde hace catorce años. Y la Orquesta de Aviñón sigue tocando la Sinfonía inacabada de Schubert.

Siempre es en los bares de la ciudad desde donde, en cuestión de minutos, la noticia de una "malamorte", una muerte violenta, recorre Ajaccio, seguida de un rosario de aforismos. "Mejor él que yo", "Más vale hacer de carnicero que de ternero", "Más vale ver a los gendarmes que al cura". Y a veces, abriendo las manos con un gesto de impotencia: "Puede que tú no sepas por qué está muerto, pero él si lo sabe". El asesinato es durante varios días el único tema de conversación, pero en el momento en el que se acerca alguien a una mesa vecina, se baja la voz. Un ajaciano que quiere mantener el anonimato, cuenta, incluso cincuenta años después de que sucediera, que cuando era niño, después de tomarse una granadina en el Sporting, oyó disparos y gritó: "¡Han matado a François!". "Aún recuerdo la bofetada que me dio mi padre, diciéndome 'hablamos de un asesinato sólo entre nosotros', sobre todo en verano, cuando todas las ventanas están abiertas", reconoce.

Como mucho, la víctima tendrá una sala en el palacio de justicia, como el exdecano del Colegio de Abogados Antoine Sollacaro, o un bulevar, como Marie-Jeanne Bozzi, asesinada el 21 de abril de 2011 en un aparcamiento de Porticcio, ciudad de la que era alcaldesa. Al final del Cours Napoléon, junto al mar, no lejos de la jefatura regional, ¿alguien se acuerda de que un militante nacionalista llamado Yves Manunta estuvo a punto de morir en 1996? No pudieron con él noventa y nueve balas. En noviembre de 2011, a menos de cien metros de su primer campo de batalla, unas cincuenta balas silbaron de nuevo en sus oídos. Resultaron heridas su mujer y su hija de 10 años y hoy se encuentran bajo la vigilancia del servicio de protección de altas personalidades. Mientras, Yves Manunta se convirtió en uno de los fundadores de la Société méditerranéenne de sécurité (SMS), la tercera empresa más importante de la isla, que vigila los aeropuertos y los puertos de Córcega y de la Costa Azul. Pero luego se enemistó con su socio, Antoine Nivaggioni. Con su chaleco antibalas, delante de la puerta de los restaurantes que a veces frecuentaba, Yves Manunta bromeaba al principio de verano: "Me llaman Survivor". Pero el 9 de julio, unos asesinos acabaron con su vida a la vuelta de la esquina, en la calle donde se negaba a vivir recluido como una rata. "Al girar, no nos queda otro remedio que pensar en él cada día", comenta un funcionario de la Asamblea de Córcega, que se encuentra a cien metros de allí.

Un poco más abajo, hacia el mar, fue donde ejecutaron al otro socio de la SMS, Antoine Nivaggioni, el 18 de octubre 2010. Todo el mundo en Ajaccio conocía a "Antoine": era el hijo de los tenderos de La Parisienne, una tienda que abría hasta tarde. Dos hombres salieron de un baúl colocado sobre el techo de un vehículo aparcado delante del inmueble. Con una escopeta, un fusil de asalto y una pistola, los asesinos no le dieron ninguna posibilidad. "Por lo menos taparon los agujeros", comenta un habitante delante de los impactos que cubrieron el muro. Unos parches sobre los estigmas de un asesinato que a la ciudad le gustaría olvidar.

"Pensamos en los muertos unos días, unas semanas, y luego se pasa, como todo", suspira un peluquero de la calle Fesch, la arteria comercial de la ciudad, donde uno de los miembros de una de las bandas ajacianas fue abatido el 29 de enero de 2009. "¿Cómo decirlo? Forma parte de nuestro patrimonio", sugiere. "Si se pusieran estelas de recuerdo, la ciudad parecería un calvario", añade otro. Casi palabra por palabra, la frase de Mérimée para describir el "cementerio" en el que se convertiría la plaza Porta, en Sartène, si se colocaran cruces allí donde cayeron hombres.

En abril, cuando asesinaron a eso de la medianoche a Jean-Pierre Rossi, propietario de un establecimiento de kebabs cerca de la comisaría, cuando salía a tirar la basura todo el mundo comprendió rápidamente que había muerto en lugar de otra persona. La ciudad entera susurró el nombre del vecino afortunado, si se puede denominar así. El vendedor de sushi de la esquina de la calle propuso poner una placa en su memoria. La mayoría de vendedores se negaron. Lo único que tiene Jean-Pierre Rossi hoy como placa conmemorativa es un cartel de "Se vende".

Las figuras de los muertos nunca deben rondar por los cruces. "No es cobardía, es una protección, un modo de vida y de supervivencia. De lo contrario ¿qué hacemos cuando saludas en un bar a un tipo que se ha pasado dieciocho años en la cárcel?", plantea un periodista local. La sociedad corsa, comenta, es una sociedad de mentira sobre sí misma. "La isla solo tiene función de decorado, como en la literatura francesa del siglo XIX. Somos los últimos en pensar que Córcega es un lugar preservado. Vivimos en una especie de Cinecitta sin figuras humanas".

No hay ningún rastro de este murder tour en la literatura, ni siquiera de forma indirecta en las novelas policíacas locales. Tampoco en las guías. "Contemplé la idea de hacer un libro con fotos de las cruces en las carreteras de la isla, pero renuncié a ella", confiesa el editor Jean-Jacques Colonna de Istria. "Me di cuenta de que no tenía sentido. Sin embargo, los asesinatos...".

Por la mañana, en la terraza del Golfe o en el Cours Napoléon, los viejos ajacianos hojean el diario Corse-Matin, antes de enviar al mediodía sus cartas de condolencia: "Conocemos a todo el mundo". Pero cuando intentamos preguntar a alguno de ellos para sonsacarle la geografía y los misterios de este circuito mortuorio, da un giro malicioso rápidamente: "Me falla mucho la memoria. A veces me cruzo con personas en la calle que creía que habían muerto, las cosas van así rápido...".


Fuente: PressEurop

2 nov 2012

Francia | En Córcega se asesina en silencio (Le Monde, Paris)

Ni una vela, ni una flor que recuerde sus últimos instantes. En los lugares donde cayeron no se encuentra ninguno de esos altares que en Córcega se ven por todos los arcenes de las carreteras, como centinelas de plástico que honran durante años la memoria de los automovilistas fallecidos al volante. Tampoco se ven placas como las dedicadas a los miembros de la resistencia en el Cours Napoléon, la calle principal de Ajaccio. Ningún rastro de esos ad memoriam erigidos en recuerdo de los militantes del FLNC, cuyos epitafios grabados en mármol aseguran que aunque se mataran entre sí, murieron "per a nazione". Desde hace seis años y desde el asesinato de un miembro de la Asamblea de Córcega, Robert Feliciaggi, nuevos fantasmas rondan Ajaccio a un ritmo que se acelera. Y confieren a la capital administrativa de Córcega un aire de campo santo.

Las calles de la ciudad imperial están marcadas con una nueva serie negra: las víctimas, o los miembros de un puñado de facciones rivales que imperan en la ciudad, emancipadas de la tutela de los ancianos y de los padrinos. Una nueva geografía fúnebre que se añade a dos hecatombes más antiguas. La de 1995, cuando, durante la "guerra civil" entre nacionalistas, a la muerte de una persona de un bando se respondía en menos de veinticuatro horas con un asesinato en el otro. Y la otra, más sangrienta aún, que conmocionó a la ciudad cuarenta años antes: la "guerra del Combinatie", un barco que transportaba cigarros y que encalló en el golfo de Ajaccio. La pelea por hacerse con su cargamento estructuró durante decenios los entornos corso y marsellés.

La espiral de asesinatos que no se deben ni a casualidades ni a ideales comienza en el aparcamiento del aeropuerto de Ajaccio. En 2006, Robert Feliciaggi fue asesinado con dos balas en la nuca ante el maletero de su BMW, donde se disponía a colocar su equipaje. Era un hombre de negocios grueso y jovial, siempre vestido de chaqueta y fumador, ni un golfo ni un nacionalista, ni tampoco un padrino como algunos de sus amigos. Ahí, ante el cartel de Avis donde se amontonan los viajeros para alquilar un coche, es donde podría iniciarse este extraño periplo, este juego de la oca mortuoria que se detiene, de momento, en una estación de servicio de la carretera de la Route des Sanguinaires, donde el abogado Antoine Sollacaro fue asesinado el 16 de octubre.

Desde el aparcamiento del aeropuerto donde murió "Robert", como le llamaba todo Ajaccio, yendo hacia la ciudad antigua, la autovía gira a la derecha, en dirección a Mezzavia, la zona comercial: en unas decenas de metros, no menos de cuatro muertos. Delante del colegio, Jules Massa, el guardaespaldas del jefe clandestino François Santoni. Enfrente, entre una furgoneta de pizzas cuyo vendedor fue eliminado tras el mostrador y la antigua cámara de agricultura, delante de la cual su presidente, Lucien Tirroloni, pereció en 1990 bajo 25 balas de 9 mm, un día de Navidad, una placa, la del "doctor Lafay". El veterinario había fundado una asociación para las víctimas del terrorismo. Herido por tres balas de revólver en 1982 por el FLNC, le invitaron cinco años más tarde a debatir sobre "la violencia" en un estudio de France 3 Corse. Al salir, fue abatido como un conejo sobre la acera. En las imágenes de archivo, se ve al "doctor Simeoni", uno de los héroes autonomistas de Aléria y su adversario en el debate de televisión, haciéndole el boca a boca al desafortunado.

"La violencia invade el paisaje, da forma a las mentalidades, organiza la sociedad, alimenta las conversaciones, nutre las columnas de los diarios, siembra el decorado de ruinas, contamina las calles", escribía el ensayista corso Nicolas Giudici antes de ser asesinado en 2001. Bajando por el Cours Napoléon se encuentra la demasiado célebre calle del Général-Fiorella. Una de las pocas placas mortuorias de la ciudad se encuentra al lado de la panadería Kallisté-Bouffe, donde los gendarmes del cuartel cercano acuden a comprar bocadillos. Allí, el 6 de febrero de 1998, el prefecto Claude Erignac fue "vilmente asesinado" mientras se dirigía al Teatro Kallisté. En el escaparate de esta sala de espectáculos en desuso, no ha cambiado nada: Los hermanos corsos, de Alexandre Dumas, que se desarrolla en el pueblo de Sollacaro, están en cartel desde hace catorce años. Y la Orquesta de Aviñón sigue tocando la Sinfonía inacabada de Schubert.

Siempre es en los bares de la ciudad desde donde, en cuestión de minutos, la noticia de una "malamorte", una muerte violenta, recorre Ajaccio, seguida de un rosario de aforismos. "Mejor él que yo", "Más vale hacer de carnicero que de ternero", "Más vale ver a los gendarmes que al cura". Y a veces, abriendo las manos con un gesto de impotencia: "Puede que tú no sepas por qué está muerto, pero él si lo sabe". El asesinato es durante varios días el único tema de conversación, pero en el momento en el que se acerca alguien a una mesa vecina, se baja la voz. Un ajaciano que quiere mantener el anonimato, cuenta, incluso cincuenta años después de que sucediera, que cuando era niño, después de tomarse una granadina en el Sporting, oyó disparos y gritó: "¡Han matado a François!". "Aún recuerdo la bofetada que me dio mi padre, diciéndome 'hablamos de un asesinato sólo entre nosotros', sobre todo en verano, cuando todas las ventanas están abiertas", reconoce.

Como mucho, la víctima tendrá una sala en el palacio de justicia, como el exdecano del Colegio de Abogados Antoine Sollacaro, o un bulevar, como Marie-Jeanne Bozzi, asesinada el 21 de abril de 2011 en un aparcamiento de Porticcio, ciudad de la que era alcaldesa. Al final del Cours Napoléon, junto al mar, no lejos de la jefatura regional, ¿alguien se acuerda de que un militante nacionalista llamado Yves Manunta estuvo a punto de morir en 1996? No pudieron con él noventa y nueve balas. En noviembre de 2011, a menos de cien metros de su primer campo de batalla, unas cincuenta balas silbaron de nuevo en sus oídos. Resultaron heridas su mujer y su hija de 10 años y hoy se encuentran bajo la vigilancia del servicio de protección de altas personalidades. Mientras, Yves Manunta se convirtió en uno de los fundadores de la Société méditerranéenne de sécurité (SMS), la tercera empresa más importante de la isla, que vigila los aeropuertos y los puertos de Córcega y de la Costa Azul. Pero luego se enemistó con su socio, Antoine Nivaggioni. Con su chaleco antibalas, delante de la puerta de los restaurantes que a veces frecuentaba, Yves Manunta bromeaba al principio de verano: "Me llaman Survivor". Pero el 9 de julio, unos asesinos acabaron con su vida a la vuelta de la esquina, en la calle donde se negaba a vivir recluido como una rata. "Al girar, no nos queda otro remedio que pensar en él cada día", comenta un funcionario de la Asamblea de Córcega, que se encuentra a cien metros de allí.

Un poco más abajo, hacia el mar, fue donde ejecutaron al otro socio de la SMS, Antoine Nivaggioni, el 18 de octubre 2010. Todo el mundo en Ajaccio conocía a "Antoine": era el hijo de los tenderos de La Parisienne, una tienda que abría hasta tarde. Dos hombres salieron de un baúl colocado sobre el techo de un vehículo aparcado delante del inmueble. Con una escopeta, un fusil de asalto y una pistola, los asesinos no le dieron ninguna posibilidad. "Por lo menos taparon los agujeros", comenta un habitante delante de los impactos que cubrieron el muro. Unos parches sobre los estigmas de un asesinato que a la ciudad le gustaría olvidar.

"Pensamos en los muertos unos días, unas semanas, y luego se pasa, como todo", suspira un peluquero de la calle Fesch, la arteria comercial de la ciudad, donde uno de los miembros de una de las bandas ajacianas fue abatido el 29 de enero de 2009. "¿Cómo decirlo? Forma parte de nuestro patrimonio", sugiere. "Si se pusieran estelas de recuerdo, la ciudad parecería un calvario", añade otro. Casi palabra por palabra, la frase de Mérimée para describir el "cementerio" en el que se convertiría la plaza Porta, en Sartène, si se colocaran cruces allí donde cayeron hombres.

En abril, cuando asesinaron a eso de la medianoche a Jean-Pierre Rossi, propietario de un establecimiento de kebabs cerca de la comisaría, cuando salía a tirar la basura todo el mundo comprendió rápidamente que había muerto en lugar de otra persona. La ciudad entera susurró el nombre del vecino afortunado, si se puede denominar así. El vendedor de sushi de la esquina de la calle propuso poner una placa en su memoria. La mayoría de vendedores se negaron. Lo único que tiene Jean-Pierre Rossi hoy como placa conmemorativa es un cartel de "Se vende".

Las figuras de los muertos nunca deben rondar por los cruces. "No es cobardía, es una protección, un modo de vida y de supervivencia. De lo contrario ¿qué hacemos cuando saludas en un bar a un tipo que se ha pasado dieciocho años en la cárcel?", plantea un periodista local. La sociedad corsa, comenta, es una sociedad de mentira sobre sí misma. "La isla solo tiene función de decorado, como en la literatura francesa del siglo XIX. Somos los últimos en pensar que Córcega es un lugar preservado. Vivimos en una especie de Cinecitta sin figuras humanas".

No hay ningún rastro de este murder tour en la literatura, ni siquiera de forma indirecta en las novelas policíacas locales. Tampoco en las guías. "Contemplé la idea de hacer un libro con fotos de las cruces en las carreteras de la isla, pero renuncié a ella", confiesa el editor Jean-Jacques Colonna de Istria. "Me di cuenta de que no tenía sentido. Sin embargo, los asesinatos...".

Por la mañana, en la terraza del Golfe o en el Cours Napoléon, los viejos ajacianos hojean el diario Corse-Matin, antes de enviar al mediodía sus cartas de condolencia: "Conocemos a todo el mundo". Pero cuando intentamos preguntar a alguno de ellos para sonsacarle la geografía y los misterios de este circuito mortuorio, da un giro malicioso rápidamente: "Me falla mucho la memoria. A veces me cruzo con personas en la calle que creía que habían muerto, las cosas van así rápido...".


Fuente: PressEurop

25 oct 2012

El beso de Marsella: un icono en la defensa de los derechos de los homosexuales (FOTO)




Julia y Auriane, de 17 y 19 años, se encontraron por casualidad en una manifestación convocada en la localidad francesa de Marsella en contra del matrimonio gay. Era sólo una de las protestas celebradas en 75 ciudades del país. Todas con el mismo objetivo: decir no al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la posibilidad de que pudieran adoptar.
Las dos chicas reconocen que no son homosexuales. Aun así, se plantaron en mitad del acto de protesta en Marsella y, en un “gesto de pura y simple solidaridad” con los homosexuales, se fundieron en un largo beso.
marsella
El momento fue captado por el fotógrafo de la agencia francesa AFP Gerard Julien. Nada más publicarse, se convirtió en todo un fenómeno en las redes sociales en Francia. La propia agencia aseguró en Twitter, a los pocos minutos de distribuir la imagen, que se había retuiteado casi 3.000 veces.

23 oct 2012

Francia y la comida británica: ¿un nuevo idilio?

Galletas inglesas en un supermercado francés

¿Comida inglesa? Oui...

Las ventas de queso stilton, real ale y pollo tikka masala han subido en Francia. ¿Será que los franceses le están tomando gusto a la gastronomía británica?


Cuando un inglés se sienta en un café en Francia, el camarero lo mira con lástima: cualquier cosa que ordene será una delicia, comparada con la comida a la que está acostumbrado.


No se puede confiar en un país con tal mala comida, decía el expresidente francés Jacques Chirac sobre Reino Unido.


Para muchos franceses, los ingleses son gente poco saludable obsesionada con el rosbif, cuyo repertorio culinario se completa con fish and chips y unos cuantos postres de mal aspecto.


Pero algo está cambiando al otro lado del Canal de La Mancha: la gente está comprando comida británica.


El stilton y el cheddar se están abriendo paso en el país donde el camembert, el brie y el roquefort son símbolos nacionales a la altura de Shakespeare en Reino Unido.


Ahora se exporta a Francia whiskey escocés por más de US$800 millones, la cerveza avanza y el vino espumante de Sussex y Kent gana premios y se compara con la champaña.


Los normandos trajeron la cocina francesa a la isla, donde fue adoptada por las cortes reales. La cocina británica no fue adoptada en Francia, pero en el siglo XVIII se aceptaba como una verdad generalizada que los productos británicos eran de mejor calidad.Después de la Revolución Francesa de 1789, una ola de chefs emigró a Gran Bretaña. Algunos, como Antonin Careme, se convirtieron en celebridades y ganaron grandes sumas de dinero.Para el siglo XIX, los equipos culinarios fabricados en el Reino Unido eran el último grito de la moda, gracias a que la revolución industrial le dio a esta tierra el dominio del comercio mundial de bienes manufacturados.Al mismo tiempo, algunos platos británicos gozaron de cierto éxilto en Francia, como el pudín de ciruelas y las gelatinas elaboradas.

El ministro responsable de la comida, Owen Paterson, está llevando una delegación a París para celebrar el éxito de los productos británicos.


El año pasado, las exportaciones de alimentos británicos a su vecino alcanzaron US$3.527 millones, el doble que en 2000, ajustado a la inflación.


Entre algunos chefs parisinos, la carne escocesa es ahora más apreciada que la francesa, en contraste con los chistes sobre las vacas locas británicas. El crumble está de moda en el menú de postres, incluso en zonas rurales.


La tienda de Marks and Spencer en los Campos Elíseos vende más pollo tikka masala que ninguna sucursal británica y la quinta cantidad más alta de emparedados de tocino, lechuga y tomate.


Jonathan Meades, crítico gastronómico residente en Marsella, dice que los franceses jóvenes y urbanos ven la comida británica con una perspectiva diferente que la generación de Chirac.


Un tercio de millón de franceses residentes en Londres vuelven hablando del auge de los restaurantes en esa capital y de su diversidad culinaria -la comida india en particular- que no se ve mucho en Francia.


"Esta generación viaja", afirma Meades. "Saben que algo ha cambiado fundamentalmente en Londres. No son tan gastronómicamente xenófobos como antes".


Reino Unido ha experimentado una revolución alimenticia en las dos últimas décadas. Cuenta con una cultura gastronómica de proyección exterior que absorbe influencias libremente, mientras que sus tradiciones culinarias han sido reinventadas por chefs como Rowley Leigh, de Le Café Anglais.




"No puedo hacer todas las salsas espumosas de ahora ni decorar los platos"

Nigella Lawson, chef británica


Leigh es un francófilo que nombró a su restaurante para representar una fusión de cocina inglesa y técnicas francesas. Él cree que al vino espumante y al queso blando todavía les falta para poder desafiar a la champaña y el camembert.


Pero la carne de Aberdeen, los quesos duros como el cheddar de Montgomery y los langostinos escoceses son tan buenos como cualquier producto francés.


Una degustación a ciegas organizada el año pasado por el Financial Times dio una victoria de 5-1 al queso inglés contra el francés.


Ha cambiado el equilibrio del poder culinario. "No cabe duda de que los estándares de la cocina francesa han declinado en los últimos 30 años", añade Leigh. "Se quedaron en la nouvelle cuisine".


La reacción contra Francia ha tenido muchas apariencias. Desde el mal café hasta las salsas exageradamente ricas y la presentación exigente, el país de la biblia de cocina Larousse Gastronomique, parece fuera de sintonía con las innovaciones españolas y escandinavas o la sencilla cocina regional de Italia.


Pero la gastronomía es parte de la identidad nacional de Francia, un país orgulloso de su cocina.


Sólo porque el mundo decida que ha caído en la escala culinaria no significa que los franceses empezarán a comer toad in the hole, bangers and mash o cola de buey estofada.


El crocante de frutas (fruit crumble): Según el chef Raymond Blanc los franceses están descubriendo las delicias de este sencillo plato dulce. Los sándwiches o emparedados: el plato típico del almuerzo británico ha crecido en popularidad, según Penny Holmes, autora de un recetario de emparedados para franceses. El queso: Reino Unido produce hoy en día más de 700 quesos, una cifra superior a la de los que se producen en Francia. Las ventas están creciendo al otro lado del Canal.

Para algunos franceses, comer productos británicos parecería antipatriótico, arguye la especialista Fiona Beckett.


Francia aún gana a Reino Unido en exportación de alimentos. Vende casi el doble de comidas y bebidas a su vecino de lo que le compra. Incluso el mejor desempeño de los productos británicos en Francia podría no ser lo que parece.


El whiskey, siempre popular en Francia, abarca una cuarta parte de las ventas.


También hay una interrogante sobre quiénes están comprando alimentos británicos.


Los supermercados rurales franceses tienen cada vez más productos británicos. Pero muchos dicen que es raro que un francés se detenga a inspeccionar los estantes.


¿Serán entonces los aproximadamente 150.000 británicos residentes en Francia, los 200.000 propietarios de casas y turistas los que los compran?


El campo francés no ha acogido la comida británica como la ciudad, indica Meades.


"Los aldeanos franceses son poco curiosos. Creen que los ingleses son gente con sombreros hongos que comen alimentos hervidos".


Agnes Poirier, periodista francesa a caballo entre Londres y París, afirma que la decadencia de la gastronomía francesa que pregonan los medios anglosajones es errónea. Francia siempre ha tenido una cocina nacional, mientras que Reino Unido ha improvisado últimamente algunas recetas tradicionales con cosas prestadas de la cocina mediterránea, argumenta.


Meades concuerda con que la desaparición de la comida francesa ha sido exagerada.


"La calidad de los productos es mejor en Francia. Las verduras tienen sabor y la carne es mejor. Se presta más diligencia a la cocina".


La fascinación con Marks and Spencer sintetiza la actitud francesa hacia la comida británica, replica Poirier. Salsa de menta con cordero, bocadillo de triángulo o coleslaw son conceptos ajenos.


"Se ven repugnantes, así que la gente está fascinada al descubrir que les gusta". Además hay tortas, scones y galletas difíciles de resistir.


"Con la comida británica se va de la repulsión a la atracción", dice Poirier. "Pero no se la toma en serio".


Hablar de un nuevo amor parece demasiado.


Fuente: BBC.co.uk

Le quitan a Armstrong sus siete Tours de Francia y lo suspenden de por vida

Lance Armstrong habla en un evento de la fundación LIvestrong
Armstrong habla en un evento de la fundación Livestrong.
La Unión Ciclista Internacional (UCI) le quitó sus siete títulos del Tour de Francia a Lance Armstrong y lo suspendió de por vida, ratificando de esta manera la medida tomada por la agencia antidopaje de EE.UU. (USADA, por sus siglas en inglés).

"Lance Armstrong no tiene lugar en el ciclismo, merece ser olvidado", dijo en una conferencia de prensa ofrecida este lunes, el presidente de la UCI, Pat McQuaid, al explicar que la historia del ciclismo tenía que comenzar de nuevo.

"El deporte tiene un futuro. Esta no es la primera vez que el ciclismo se encuentra en una encrucijada", señaló.

Armstrong recibió una suspensión de por vida de la USADA por lo que la organización llama "el programa de dopaje más sofisticado y exitoso que el deporte haya visto jamás".

El ciclista siempre ha negado haber incurrido en esa práctica, pero decidió no oponerse a los cargos presentados contra él.

A la espera de la decisión, este domingo Armstrong saludó a los 4.300 ciclistas que participaron en Austin (EE.UU.) en una competencia organizada por la fundación Livestrong que creó y cuya presidencia dejó esta semana.

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Lance Armstrong
Armstrong reconoció la semana pasada lo "difícil" que habían sido los últimos días.

Con la decisión, la UCI avala el informe de 1.000 páginas publicado a principios de octubre por la USADA, que contiene cientos de testimonios sobre las prácticas ilegales de Armstrong y su entorno.

"Armstrong no sólo utilizó sustancias para mejorar su rendimiento, también se las suministró a su equipo", señaló en la misma rueda de prensa de este lunes el director ejecutivo de la USADA, Travis Tygart.

El Tour de Francia había señalado que se encontraba a la espera de la decisión de la UCI para decidir si retiraba o no el nombre de Armstrong de los siete Tours consecutivos que ganó entre 1999 y 2005.

El director de la prueba más prestigiosa del circuito internacional, Christian Prudhomme, ya había dicho recientemente que si finalmente Armstrong era desposeído de los siete títulos el Tour no designaría otros siete ganadores oficiales.

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Fuente: BBC.co.uk

22 oct 2012

Católicos, musulmanes y judíos, todos juntitos en Francia contra el matrimonio igualitario


Velas
¡Hay que ver! En unos puntos del planeta, se dan de leches desde hace siglos, pero en cambio, para fastidiar a gente que lo único que pretende es ser feliz y construir su vida junto a la persona amada, se ponen todos de acuerdo. Eso es lo que ha ha pasado en Francia.
Allí, católicos, judíos y musulmanes se han puesto de acuerdo y han acordado ir juntitos contra el matrimonio igualitario. Las críticas contra el presidente Hollande de los obispos franceses son ya algo habitual. Pero ahora, a las críticas se han sumado la jerarquía religiosa judía y musulmana.
Para los altos cargos de estas dos religiones, el proyecto de ley del matrimonio impulsado por el gobierno galo es un ‘peligroso atentado contra la institución familiar, capital en la historia de las civilizaciones’. Para el gran rabino de Francia, Gilles Bernheim, defiende el derechos de los gays a organizar su vida en forma de parejas libres, pero por supuesto, sin ser relaciones homologables al matrimonio.
Y por parte del rector de la Gran Mezquita de París, además de considerar el matrimonio igualitario como una amenaza para la familia, ha dejado claro que los homosexuales que se casen con personas de su mismo sexo, quedarán fuera de su comunidad de forma automática.

Periodista en Egipto sufre acoso sexual en vivo


Una corresponsal francesa fue rodeada por una multitud en la plaza Tahrir de El Cairo. Debió buscar refugio en un restaurante. "Me agarraron y tocaron por todas partes", dijo.



Sonia Dridi es corresponsal en Egipto del canal de televisión France 24 y fue víctima deviolencias de carácter sexual en la plaza Tahrir de El Cairo.

Dridi explicó que fue rodeada por una multitud compuesta esencialmente por hombres jóvenes, que se pusieron a tocarla cuando estaba hablando en directo por la cadena de televisión.

Según precisó, la agresión duró varios minutos antes de que un colega egipcio consiguiera ponerla a salvo.

"Me agarraron y tocaron por todas partes. Luego me di cuenta que alguien me había desabrochado la blusa, estaba abierta pero no desgarrada. Evité lo peor gracias al cinturón sólido que tenía puesto”, afirmó Dridi.

La periodista pudo refugiarse en un restaurante de comida rápida de la plaza Tahrir. "Fue socorrida por su colega Ashraf Jalil, corresponsal egipcio en inglés de France 24 y por otros testigos", indicó un comunicado de la cadena francesa.

Didri dijo que hará una denuncia penal. Sin embargo, esta no es la primera vez que sucede un hecho de esta índole contra la prensa extranjera; y la Policía jamás consiguió detener a los responsables.

En las calles de El Cairo, el acoso a las mujeres, con velo o sin él, los comentarios obscenos y los gestos desplazados son un fenómeno corriente. Pero en la plaza Tahrir, recientes testimonios advirtieron que allí ocurren los casos más graves, que incluyen violaciones.

Estas agresiones comenzaron a recibir atención en la prensa mundial tras el acoso que sufrió la periodista estadounidense Lara Logan el 11 de febrero de 2011, el día de la renuncia del presidente Hosni Mubarak.



Fuente: AFP

Mali: miles de yihadistas llegan al norte de Gao ante un evetual ataque frances


Por "cientos" de yihadistas del Sudán y el Sáhara Occidental, llegó este fin de semana en el norte de Malí ocupa islamista brazo ed a luchar con ellos en la perspectiva de enviar en la región de fuerza militar extranjera a la AFP a partir de testigos. "En la región de Tombuctú (noroeste) y Gao (noreste), cientos de jihadistas, en su mayoría sudaneses nacionalidad saharaui y vino refuerzos parahacer frente a un ataque de las fuerzas malienses y sus aliados " , confirmó una fuente de seguridad de Malí.

Francia no esperará a la liberación de sus rehenes para la operación en Mali

El ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, dijo hoy que Francia no esperará a la liberación de sus seis rehenes en el Sahel para poner en marcha la operación internacional para desalojar a la organización terrorista Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) del norte de Mali.

"Desde el momento en que la comunidad internacional dice que hay que detener el terrorismo en Mali, hay que detenerlo", contestó Fabius en una entrevista radio-televisada por 'Europe 1' e 'iTélé' al ser preguntado sobre si esa misión puede hacerse antes de que sean liberados los rehenes franceses.

Insistió en que "trabajamos todos los días para liberar a los rehenes", capturados cuatro de ellos en Níger y dos en Mali, y que se supone que están en manos de grupos vinculados a AQMI.

20 oct 2012

Hallan a un anciano español que llevaba muerto 15 años en su casa de Francia

Un anciano español que llevaba muerto (aparentemente por causas naturales) al menos una quincena de años fue encontrado por casualidad por los servicios municipales que buscaban el origen de unas filtraciones de agua en una casa de Lille, norte de Francia.El director departamental de la seguridad pública de Lille, Didier Perroudon, explicó en una entrevista divulgada hoy por la emisora de radio «France Info» que el hombre, Alberto Rodríguez, nacido en 1921, fue encontrado ayer viernes en su cama en estado esquelético vestido con un pijama.Fue un agente municipal el que entró en la casa, una...
Fuente: ABC.es