José Miguel Monzón Navarro (Madrid, 1955), muchísimo más conocido en esta desolada parte del mundo como elGran Wyoming, traspasó un día la entrada de la Facultad de Medicina y allí, entre batas blancas, cadáveres de indigentes a medio diseccionar y voluminosos tratados de anatomía humana, se encontró de cara con la realidad del franquismo y el submundo de la disidencia. Y mientras se quemaba las pestañas memorizando patologías y vías de abordaje, formaba parte de la incipiente escena del rock nacional y se forjaba un nombre en el mundo del espectáculo. Hay quien presupone que una conversación con él será festiva y desenfadada, pero en este caso, al entrar la conversación en ciertos temas que ya no nos atrevemos ni a mencionar, lo que encontramos es a un Wyoming ciertamente indignado. Y vistas las connotaciones que el término está tomando últimamente, quizá en este caso se quede algo corto.